Los dinosaurios tenían plumas
El Foro Ikerbasque, “Zientzia Foroa”, viaja en el tiempo para explicar, de la mano del catedrático en Biología Evolutiva de la Universidad de Yale Richard Prum, cómo era el plumaje de los dinosaurios y cómo, a través de los restos fósiles, la ciencia es hoy capaz de determinar estos rasgos en criaturas que vivieron en el jurásico superior.
En la charla, titulada ‘La coloración animal y la evolución de la belleza en la naturaleza’, el doctor defenderá además su teoría (muy discutida en la comunidad investigadora) de que las aves descienden de los dinosaurios terópodos. La cita será el martes 22 de mayo a las 18:00 horas en el salón de actos Kutxa Andia de Donostia.
Richard Prum dirige la cátedra William Robertson Coe de Ornitología, Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos), institución educativa en la que además ocupa el puesto de conservador jefe de Zoología de Vertebrados del reputado Museo Peabody de Historia Natural. Su formación e intensa labor investigadora se ha desarrollado principalmente en las universidades de Harvard y Michigan, y ha obtenido las becas Fulbright, Guggenheim y MacArthur. En la actualidad es investigador Ikerbasque en el Donostia International Physics Center (DIPC).
Hace diez años, tras el análisis de unos restos fósiles encontrados en la provincia china de Liaoning, el equipo de investigadores encabezado por Prum desveló que algunos dinosaurios terópodos (bípedos y carnívoros predadores de cualquier tamaño) tenían plumas. Este descubrimiento, según Prum, indica que las plumas no servían únicamente para volar y, por tanto, abre la puerta a una nueva explicación sobre el origen de las aves, que, en su opinión, pueden descender de dinosaurios no voladores y no de los reptiles.
Los colores del plumaje (deducidos tras el análisis de los restos de melanosomas de los fósiles) de estos parientes lejanos de las aves serían el gris y el rojo pálido (para la cresta), algo que se ajusta a otra teoría de Prum; las plumas han pasado de tener colores apagados a lucir los tonos brillantes característicos de muchas especies de aves hoy. A medida que las plumas iban definiendo sus diferentes funciones (protección ambiental, camuflaje, cortejo…), las aves fueron desarrollando mecanismos de coloración más complejos así como una capacidad (superior a la humana) para diferenciar tonalidades.
El estudio que Prum ha realizado a lo largo de su carrera sobre la coloración en el mundo animal le ha llevado también a investigar las estructuras cristalinas responsables del patrón cromático de diferentes especies de mariposas a partir de la cristalización de la quinina. Estos estudios tienen aplicaciones más allá de la zoología; ya hay ingenieros que intentan crear paneles solares más eficaces imitando este mecanismo animal.

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