Los desahucios y la Iglesia.- Desde mi baserri
Juan de Etxano.- Miles de ciudadanos, al no poder hacer frente a los pagos de sus hipotecas se ven obligados a vivir a salto de mata o, cuando se juntan unos cuantos, ocupan un hotel vacío, o una nave industrial o cualquier lonja que tenga un techo donde guarecerse.
La Iglesia, después de siglos de actividad, donativos de almas bondadosas y bulas, se ha hecho con un patrimonio inmenso: iglesias, casas curales, seminarios, conventos… Y esta institución, muy deterioradas ya su práctica y las vocaciones, se ha visto obligada a cerrar casas curales, conventos y seminarios, sobre todo cuando no ha podido venderlos.
Estas propiedades eclesiales se han financiado y construido con el dinero de todos los ciudadanos, ya sea a través de los donativos, como medio para conseguir bulas o a través de las exenciones fiscales y de las ayudas del estado.
Por lo tanto, dice José, sería lógico que cuantos tienen necesidad de un techo donde cobijarse o una vivienda para su familia, recurren a estos bienes eclesiales, que están vacíos y que hay previsión de que no se vuelvan a utilizar en muchos años. La Iglesia, tan preocupada que dice estar por el bien de todos, no pondría objeción alguna. Lo raro es que hasta ahora no lo hayan ofrecido, sobre todo a sus fieles más desamparados.
Noticias Relacionadas:

62 Comentarios a “Los desahucios y la Iglesia.- Desde mi baserri”