El día que un loro muerto y azul nos dió la Independencia.
Gizon Barretsua.- Un hombre entra en una tienda con un loro de la variedad “Noruego Azul” totalmente muerto. El hombre viene a quejarse y reclamar su dinero porque el loro se lo vendieron muerto, sujeto con clavos al palo de la jaula. El dependiente se empeña en negar la realidad y da un desternillante repertorio de excusas, a cada cual más bizarra, insistiendo en que el loro está vivo.
Este sublime sketch de los Monty Python ha sido representado el viernes en la reciente cumbre europea, con David Cameron en el papel de hombre cuerdo y el resto de asistentes, liderados por “Merkozy”, diciendo que el loro está dormido o que simplemente añora los fiordos.
Los Británicos conocen bien el sketch y han tenido una epifania “Montyphytoniana” que les ha salvado de hundirse con el resto de adoradores del loro muerto. Bravo por ellos.
Recordad bien esa cumbre, porque Gizon Barretsua, como buen loco iluminado, cree firmemente que ese loro, ese noruego azul que duerme y añora los fiordos, ha dado la independencia a Euskal Herria. O al menos ha sido el momento histórico decisivo que ha puesto en marcha las condiciones ideales para la tormenta perfecta que toda independencia necesita.
Otros, muchísimo más inteligentes y preparados que Gizon Barretsua, han explicado bien el desastre que supone el plan “Merkozy”. Paul Krugman, avido lector de ciencia ficción que se hizo economista tras leer Fundación de Asimov, lo lleva advirtiendo dia si y dia tambien en su blog. Pero tal vez la mejor explicación del fracaso de la cumbre sea este excelente artículo de Kevin O’Rourke, profesor de Historia Económica de Oxford.
(Gizon Barretsua da más importancia a la afición de Krugman por la ciencia ficción que a su premio nobel de economía obtenido antes de cumplir 60 años. Gizon Barretsua te recomienda leer a Krugman si quieres saber de verdad que pasa en el mundo económico; su prosa es inteligente, divertida, cercana y cierta.)
Krugman y O’Rourke coinciden en señalar que el funesto plan Merkozy va a suponer más paro y cero crecimiento para la periferia europea (esa periferia en la que Hispanistán se ubica) y que a medio-largo plazo, la cumbre del viernes probablemente desembocará en la ruptura del Euro.
Con Rajoy (a.k.a. la Trotona de Pontevedra) al timón de la patera española, el hombre que según sus propias palabras, es incapaz de ayudar a sus hijos con los deberes de matemáticas, Hispanistán se va a convertir en un infierno de paro estructural, crecimiento cero, reformas laborales con sueldos de 400 euros, Belen Esteban, chorizos, corruptos, familias muertas de hambre y fútbol, sobre todo mucho fútbol para taparlo todo. Y digo que “se va a convertir” porque la situación económica actual en Hispanistán es de bonanza si la comparamos con el horror que se acerca.
Pero no nos olvidemos de la Europa de Merkozy. Va encaminada a la ruptura, a la muerte del Euro y a una desintegración que, sinceramente, espero que desemboque en un pifostio económico similar al que se encontró Gorbachov una lluviosa mañana de 1991.
A lo largo de la historia, las independencias se han conseguido siempre por razones económicas. Siempre cuando el gobierno de turno estaba arruinado o a punto de quebrar, o cuando el coste de mantener el poder sobre una región rebelde no resultaba viable económicamente. Casi nunca ha conseguido una pequeña región la independencia en una época de prosperidad y bonanza económica.
No es suficiente que cerremos los ojos y deseemos muy fuerte una Euskal Herria libre, no es suficiente que hagamos referendums y manifestaciones y que ganemos elecciones españolas. La fruta debe estar madura y luego pudrirse; y solo cuando se llene de gusanos podremos declarar la independencia.
Porque solo en ese momento, en esa tormenta económica perfecta en la que la dignidad humana se verá anulada por un paro monstruoso, deshaucios, sueldos miserables, corralitos y el retorno a la neo-peseta, tendremos la autoridad moral suficiente para declarar la independencia con razones de peso. Y sabed que esas razones no deben nunca ser los derechos historicos del pueblo vasco, la txapela, el athletic o el idioma raro que hablamos. A la historia nunca le han importado un higo ese tipo de argumentos; y a nosotros tampoco deben hacerlo.
Las razones que deberemos usar ese día, las razones que nos darán la autoridad moral y política para una declaración unilateral de independencia, las dejó por escrito un señor muy inteligente hace ya mucho tiempo:
“(todos los hombres tienen ciertos)…derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. “
Cuando la fruta española se pudra, recordad al loro muerto y azul.
Sabremos llegar a buen puerto en esa tormenta perfecta, no olvidéis que no hay mejor pueblo de marineros que nosotros los vascos.
Gizon Barretsua.
PD: Una vez más Gizon Barretsua os invita a que os insulteis en los comentarios y demostréis, como siempre, que la unidad abertzale sigue siendo un chiste. También os invita a criticar su articulo con vuestro repertorio habitual de falacias lógicas y argumentos ad-hominen contra los loros azules, los Monty Phyton, David Cameron, Thomas Jefferson, Paul Krugman, el Reino Unido, los USA, la Esteban y el propio autor. A Gizon Barretsua le da igual, porque sabe que el viernes 9 de Diciembre de 2011, un loro azul muerto que añora los fiordos dió el pistoletazo de salida a la independencia de su amada Euskal Herria.
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