Abertzales, la traición es vuestra. Porque habéis permitido que peleles apoltronados llegasen a la cumbre de los partidos que representan vuestras ideas. Porque no clamasteis enfurecidos cuando esos peleles bailaron al son de una España a la que deseaban cautivar y pusieron piedras en el camino de otros líderes honestos que supieron plantar cara a la tiranía. Porque os creisteis la falacia infantil de que 100.000 votos nulos eran de oro, cuando en realidad fueron al retrete en el que el frente españolista convirtió el proceso electoral. Porque unos consentís que os digan que debéis estar cómodos en España y no quemáis los batzokis el día después de oir semejante barbaridad; y otros no os dáis cuenta de que la violencia es el último recurso de los incompetentes, y sois la excusa perfecta para que España pueda seguir violando a Euskal Herria impunemente.
Artículos de Gizon Barretsua
Abertzales, la traición es vuestra. Porque habéis permitido que peleles apoltronados llegasen a la cumbre de los partidos que representan vuestras ideas. Porque no clamasteis enfurecidos cuando esos peleles bailaron al son de una España a la que deseaban cautivar y pusieron piedras en el camino de otros líderes honestos que supieron plantar cara a la tiranía. Porque os creisteis la falacia infantil de que 100.000 votos nulos eran de oro, cuando en realidad fueron al retrete en el que el frente españolista convirtió el proceso electoral. Porque unos consentís que os digan que debéis estar cómodos en España y no quemáis los batzokis el día después de oir semejante barbaridad; y otros no os dáis cuenta de que la violencia es el último recurso de los incompetentes, y sois la excusa perfecta para que España pueda seguir violando a Euskal Herria impunemente.

Os voy a hablar claro, abertzales. La gran mayoría sois unos temerosos apoltronados en la autocomplacencia, incapaces de levantar la voz fuera de la barra del bar en vuestras sacrosantas discusiones de poteo cuando pretendeis arreglar el mundo. Criticaís dolidos el ascenso a Mandakari de Pacolo y su abyecta entente con los siniestros opusinos nacionalcatólicos; pero, más allá del lamento de perro vascongado apaleado, no haceís ademán de rebelaros políticamente ante nada. Ni siquiera ante aquellos despreciables demagogos que os traicionan e intentan cautivar a España a cambio de prebendas y favores, mientras agachan serviles la testuz más veces que un japonés con visitas...
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