Patxi Igandekoa
Léese y coméntase en la bitácora de Iker Merodio, bajo el epígrafe "El Lehendakari no utiliza Internet, lo usa", un atinado análisis de la entrevista digital concedida por Patxi López el pasado lunes, reproducida en el portal Irekia y que en su momento de mayor audiencia fue seguida por un total de 83 personas. El empleo de la web 2.0 como tema propagandístico de unos canales de difusión tradicionales -radio, televisión, prensa- es una de las lecturas que se hace del acontecimiento. Otras apuntan a la invisibilidad, o mejor dicho inexistencia, de la política digital del Gobierno Vasco. Que conste que hablamos de política como esa herramienta estratégica que sirve para que los representantes de la ciudadanía gestionen los problemas reales de la gente. Porque ideología y propaganda la hay a carretadas.
Si la comparecencia pública del Lehendakari fingiendo que habla con medios digitales mientras en realidad se dirige a los analógicos hace imposible la confianza de los internautas, del mismo modo la concentración de esfuerzos institucionales en Irekia distrae la atención de otro problema mucho más grave que las necesidades de imagen del nuevo inquilino de Lehendakaritza, a saber: qué se va a hacer con la enorme masa de páginas web, documentos y datos acumulados en el sitio oficial Euskadi.net después de casi tres décadas de actividad gubernamental.
Primero fue la promesa electoral incumplida del free software, después el teatro del open government, luego los gorjeos del twitter durante la pausa del café. En este entremés socialista dedicado a las nuevas tecnologías, la próxima escena estará dedicada a la informatización de las aulas, exhibiendo al Lehendakari sentado junto al primer subportátil con arranque dual (Windows+Linux) suministrado a los centros escolares de la Comunidad Autónoma Vasca.
Eso también traerá costes de oportunidad. Ya hablaremos de ellos porque el asunto da para rato. Tan solo diremos que Eskola 2.0, el programa del gobierno para el despliegue de medios digitales en el entorno escolar, presenta graves carencias que pueden afectar posteriormente a su desarrollo, generando más molestias que beneficios a la comunidad.
Lo único que tenemos, de un extremo, es una lista de especificaciones técnicas de los ordenadores y las pizarras digitales, expuesta en la página web del Gobierno Vasco. Por el otro un cajón de sastre con declaraciones de intenciones, artículos de prensa y entradillas de twitter llenas de loas y ditirambos hacia las nuevas tecnologías y la web 2.0, que sirven a los designios del Partido Socialista de Euskadi, y de paso al interés personal de unos cuantos blogueros que quieren destacar como téoricos de las redes sociales.
Pero entre la lista de la compra y la fanfarria no hay nada: ni estrategia, ni metodología, ni concepto de externalización de los servicios (Ahí es otra: quién o qué empresa se va a lucrar con la gestión de eso que llaman "la nube", o sea, cuentas de correo electrónico, bases de datos, espacio de almacenamiento compartido, portales y demás para todos aquellos centros donde se ha de distribuir el hardware), y sobre todo, lo más importante, ni una palabra sobre la seguridad: la combinación entre buscadores de Internet y redes sociales constituye una mezcla de gran potencia explosiva en un entorno con miles de ordenadores portátiles, puntos de acceso inalámbrico y escolares inquietos que saben más del tema que padres y maestros.
Claramente aquí se va a necesitar un vasto esfuerzo educativo, similar al que ya se está llevando a cabo en otros países. Pero, ay, todo esto son planteamientos de infraestructura; resultan difíciles de vender con fines electorales. Por lo tanto es muy posible que el amanecer digital en Euskadi quede reducido a estas mañanitas 2.0 del Lehendakari y poco más. Como mucho un desayuno del Forum Nueva Economía en el que la Consejera de Educación hable de lo bien que marchan las cosas desde el cambio de gobierno.
http://www.berria.info/zintak/zaldieroa/2010-03-11/