Los abogados de los cinco imputados en el caso Egunkaria, -Martxelo Otamendi, Juan Mari Torrealdai, Xabier Oleaga, Txema Auzmendi e Iñaki Uria- aprovecharon la última jornada del juicio para leer sus conclusiones ante los jueces. Si bien por la mañana los argumentos del fiscal dejaron bien clara la falta de fundamentos para la celebración del juicio, por la tarde los abogados de la defensa dejaron aún mas en evidencia el sinsentido del mismo. "Hemos podido probar que no solo no son responsables de lo que se les acusa, sino que además crearon y desarrollaron un proyecto digno de mención, ilusionante", concluyó el letrado Jose Mari Elosua.
Así mismo, destacó que la acusación de que la línea editorial de Egunkaria era favorable a la ortodoxia de ETA y de HB es "esperpéntica, un absurdo". Además, "se fundamenta en la carta de un lector, que no contiene mas que una opinión". Recordó Elosua que sobre la línea editorial no se ha realizado investigación alguna por problemas idiomáticos.
Según Iñaki Peláez, abogado de Txema Auzmendi, los argumentos en contra de los imputados y las pruebas que se ha intentado presentar no son suficientes para quebrar la presunción de inocencia. Ha destacado que "la desgracia" de Auzmendi y los otros cuatro acusados fue la de que sus nombres aparecieran en unos documentos de ETA. Por tanto, recordó que no hay pruebas para afirmar que los imputados son miembros de ETA, y le pidió al tribunal que sentencie a favor de la libertad para los cinco. Iñigo Iruin, abogado de Oleaga y Auzmendi, dio un paso mas y concluyó que existen razones para reflexionar sobre el sistema judicial. Dijo que para dar comienzo a un caso son necesarios hechos, pero que en el caso Egunkaria no había sino "opiniones y sospechas" de la Guardia Civil.
La última palabra, para los imputados
Después de escuchar las conclusiones de los abogados, el juez dio la palabra a los cinco imputados. Éstos, una vez más, denunciaron que fueron victimas de malos tratos durante su incomunicación, y destacaron que su único delito fue trabajar en favor de la cultura vasca.
"Jamás he sido miembro de ETA, ETA nunca se entrometió en Egunkaria, y somos inocentes. Eso si, estoy orgulloso de haber participado en la fundación y en la dirección de Egunkaria", dijo Uria. Denunció a su vez que fue suficiente decir que los objetivos eran los mismo que los de ETA para tirar todo ese trabajo por los suelos, y pidió una reflexión en torno a lo sucedido. Crée que cortar un derecho tan fundamental en Democracia como la libertad de expresión debería de dar qué pensar.
Martxelo Otamendi, director del diario en el momento de su cierre, concluyó: "Soy culpable de dirigir un diario en euskera". Dio las gracias a aquellos que lo eligieron para el cargo y a sus compañeros de trabajo, y añadió que compartir el banquillo de los acusados con los demás imputados ha sido "un honor". Explico que nunca ha sido miembro de ETA, y que Egunkaria jamás estuvo al servicio de ETA. "Lo único que hemos hecho ha sido trabajar en favor del desarrollo de nuestra lengua". Dijo, a su vez, que "no se le puede culpar a nadie ser de ETA sin que esa persona lo sepa".
Txema Auzmendi comparó la actitud de la acusación con una novela de ciencia ficción, y él mismo pidió la absolución. Lo mismo hicieron Juan Mari Torrealdai y Xabier Oleaga. Éste último añadió por su parte que lo vivido en los últimos siete años no lo olvidarán nunca. Después de escuchar a los cinco imputados, el caso ha quedado visto para sentencia, y se espera conocer la sentencia en pocas semanas.
Los cinco imputados han regresado hoy martes 2 de febrero de Madrid a primera hora de la tarde, y a su llegada han sido recibidos entre los aplausos de ex trabajadores de Egunkaria y por carteles que contenían el lema que desde que comenzó el juicio los ha acompañado: Egunkaria libre!
El solo hecho de que siquiera se mencionen, sin el menor rubor, cosas tales como la supuesta "línea editorial" de un periódico, para intentar justificar su cierre y el enacausamiento de sus directores, es la prueba del algodón de la clase de democracia en que vivimos y de la persecución ideológica que se esconde detras del todo el caso, al igual que en otros casos anteriores de cierres de publicaciones en EH.
En una democracia verdadera quienes acabarían en la cárcel son quienes, con toga o sin ella, pretendiesen hablar de la "linea editorial" de un periódico como motivo de incriminación.