Durante estos días se está hablando mucho sobre nuestra postura, la postura del Partido Nacionalista Vasco decidida por el E.B.B. -tras meses de información, trabajo en comisión, reflexión y debate- y comunicada en la última sesión de la Asamblea Nacional, sobre el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Postura que sigue siendo trabajada hasta presentar las mejores enmiendas posibles. También aquí en el blog muchas de vosotras, y de vosotros, que lo seguís, habéis escrito sobre esta cuestión. Algunos a favor y otros en contra de la postura, más en algunos casos por la interpretación de medios que de la reflexión del E.B.B. en sí...
Un debate que más que con vehemencia se ha trasladado con radicalidad y hasta con virulencia diría yo, a los medios de comunicación. Vascos y españoles. Un debate que afecta a muchos aspectos de nuestro pensamiento. De nuestras tradiciones culturales, religiosas, familiares... a las convicciones morales y éticas de cada uno de nosotros-as. A nuestra relación con nuestros hijas e hijos... A un aspecto también básico como es la educación en general, y sobre este ámbito en particular, en el contexto social en el que vivimos. A una realidad insoslayable en Europa y en nuestra sociedad en general porque no es cuestión de las embarazadas sólo, ni de las hijas sólo, ni de los padres sino también de los profesionales de la medicina, de los centros sanitarios, sin obviar los componentes de la pluralidad de creencias, religiones, culturas de familia,... Un debate, por lo tanto, extraordinariamente complejo. Por eso me vais a permitir que me extienda en este post un poco más que lo que suele ser habitual.
Mi primera reflexión -y sin duda la menos importante pero que quizás sirva para centrar un poco mejor nuestra postura- es que, tal y como pretenden hacernos ver algunos medios y colaboradores de medios, esta decisión que se viene trabajando dentro de nuestro partido desde antes del verano, nada tiene que ver con ningún apoyo, acuerdo o consenso con Rodríguez Zapatero. Y en ocasiones -curiosamente- son quienes en estos medios se cargan de razones morales y éticas para criticar al Partido Nacionalista Vasco los que no dudan con este tipo de razonamientos -que saben, además, que son absolutamente inciertos-, en utilizar de forma escandalosamente inmoral y partidista este tipo de argumentos en el debate quizás con el propósito permanente de intentar desestabilizar al PNV.
A la hora de escribir estas líneas y después de llegar de un viaje en el día de hoy, leo que el Obispo Auxiliar de Bilbao nos pide públicamente que reconsideremos nuestra postura. Está, sin duda, en su derecho, desde su punto de vista, aunque tampoco creo que toda la Iglesia Católica tenga una posición común. Supongo que el Obispo Auxiliar habrá hablado también con representantes de otras formaciones políticas y me llama la atención la apelación pública a EAJ-PNV. No obstante, tomo como normal la preocupación que en su ámbito la Iglesia Católica quiera mostrar a los partidos políticos sin que por ello llegue, por lo tanto, al punto de mezclar la Religión con la Política. Aunque, puestos a apelar y a considerar la actitud de los partidos bueno sería que, en el mismo ámbito de preocupación, se recordara que el PP gozó de una mayoría absoluta que podría haber utilizado para derogar la ley vigente. Por si sirviera a la Iglesia Católica y al Obispo Auxiliar diré que también hemos contado con opiniones de su ámbito para ir trabajando, como lo estamos haciendo, no sólo nuestra Reflexión sino también las enmiendas a presentar.
Y si he de comprometer mi posición personal diré que, también desde la reflexión en tal ámbito, me he movido desde una profunda convicción cristiana pensando en un Dios misericordioso en la búsqueda de ante un mal existente, y si -sin hipocresía- es imposible evitarlo intentar que sea un mal menor, habiendo puesto todos los medios posibles para una información y formación sexual para los niños, adolescentes y jóvenes, una formación en la maternidad y paternidad responsables en aquellos supuestos de no riesgo de la salud, etc. Y es que, y planteo al hilo de estas consideraciones que no sólo por las declaraciones del Obispo Auxiliar, mi segunda reflexión que va dirigida a intentar centrar el debate. No se trata de confrontar el Derecho a la vida con el derecho de la mujer a la salud ni la seguridad de los profesionales. No se trata de posicionarse sí o no ante una Ley mal llamada del Aborto. Ya existe una regulación de la despenalización parcial del aborto que data del año 1985. Veinticuatro años han transcurrido, pues, con la actual Regulación. Aprobada durante uno de los gobiernos primeros del PSOE y aplicada también durante los 8 años de gobierno del PP en el Estado español.
Y lo tenemos muy claro. Sí. Tenemos muy claro que es una cuestión delicada, aun incluso tras tanto tiempo de práctica de una determinada regulación, pero es de esto último de lo que se trata. Y por ello queremos actuar con el mayor respeto posible a quien sigue pensando que es un debate como el que fue el de hace veinticuatro años en la realidad social de entonces con sus comportamientos culturales y religiosos. Se trata de los problemas de la actual regulación y de cómo adecuarla, en base a la experiencia acumulada y al contexto en el que vivimos, mejorándola, insisto en lo que para muchos podría entenderse como el mal menor. Hablamos, por lo tanto, de la suficiente o no seguridad jurídica a mujeres y profesionales.
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