José María Chacón
La salida de pata de banco protagonizada por la Consejera de Pesca del Gobierno Vasco, que ha acusado a los familiares de los arrantzales del Alakrana nada menos que de "utilizar políticamente a las víctimas" del secuestro, es una toda una muestra de los miedos que atesora el actual gobierno socialista, además de ciertos tics de los que adolece...
La barbaridad con que nos ha regalado la señora Unzalu deja claro que, en lo que respecta al affaire del Alakrana, el actual Gobierno vasco no tiene la conciencia tranquila y está reaccionando a la defensiva.
Tal vez sea porque la prioridad de la Consejera y del gobierno presidido por López es mucho más proteger y amparar al gobierno español en aquellas decisiones que afecten a los vascos, que en defender los intereses de los ciudadanos de este país, algo para lo que se supone que han sido elegidos. En el caso que nos ocupa, con un barco vasco secuestrado por piratas somalíes, está claro que la preocupación de la señora Unzalu es defender la posición de Carme Chacón en su negativa a proteger los barcos vascos, incluso si para ello ha de insultar a los mismísimos familiares de los secuestrados.
¿Por qué hace la señora Unzalu una acusación tan fuera de lugar, poniéndose en evidencia de forma tan escandalosa? Porque está a la defensiva. No tiene la conciencia tranquila, sabe que no está haciendo lo que su cargo dice que debe de hacer. Al ponerse del lado del gobierno español, al estar obligada a sacarle la cara ante quien sea y como sea, la señora Consejera percibe a los familiares de los secuestrados, que sabe que están decepcionados y cabreados, como una fuente de problemas.
De ahí que ante una más que lógica convocatoria para concentrarse en demanda de la liberación de sus familiares, la señora Unzalu haya saltado como impelida por un resorte contra los convocantes, incluso los de su propio partido. Y de ahí que, un día después, haya intentado quitarle hierro al ridículo que hizo el día anterior con una nota en la que dice "digo" donde dijo "Diego".
Por si todo esto no fuera poco, el argumento que ha utilizado la señora Unzalu es doblemente esclarecedor y además ofensivo para quienes no comulguen con las habituales estrategias políticas del PSOE y su socio preferente.
Que la señora Unzalu acuse a los propios familiares de los secuestrados de "utilizar políticamente a las víctimas" deja bien a las claras que la Consejera desconfía de esos familiares, tal vez porque presupone que al ser arrantzales, y de Bermeo, serán una caterva de malditos nacionalistas. ¿Contra quién creía la señora Unzalu que eran utilizados "políticamente" los secuestrados? ¿Por qué temía la señora Unzalu una hipotética agresión política contra su Gobierno?
Y el colmo de la desvergüenza: que la Consejera acuse a los propios familiares de los secuestrados de "utilizar políticamente a las víctimas", cuando PSOE y PP llevan años utilizando a otras víctimas, de forma absolutamente desvergonzada, como ariete político para desgastar a aquellos partidos e instituciones que en Euskadi defienden posiciones políticas distintas a las suyas, es cuando menos ofensivo. Y demuestra la catadura moral del actual Gobierno.
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